El lenguaje es un sistema de comunicación mediante el cual los individuos de una misma comunidad nos relacionamos y nos entendemos. De esta manera es posible decir que existen varios tipos: lenguaje auditivo, visual, táctil, olfativo, el de banderas, el mímico de los sordomudos, etc. que varían según el código y el canal que se esté utilizando.
La lengua se define como el código constituido por signos lingüísticos y por reglas gramaticales cuyo conocimiento comparten los hablantes que en ella se expresan.
Cuando un hablante se dirige a otro, selecciona de ese código los signos que necesita, los combina según unas reglas que ha ido asimilando al aprender a hablar y emite o cifra su mensaje. El otro hablante entenderá descifrará ese mensaje si comparte el mismo código, es decir, si conoce la misma lengua.
NIVELES DE LENGUA
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Las palabras que aparecen son conocidas, sin embargo no se entiende el mensaje. Esto nos da a entender que las lenguas deben estructurarse de acuerdo a unos niveles que constituyen el sistema lingüístico.
a) Nivel fónico. Corresponde al aspecto sonoro de la lengua. La disciplina que se encarga de su estudio es la Fonética que centra su estudio en la emisión y recepción de los sonidos en sus aspectos: físiológico (cómo se producen los sonidos) y acústico (que peculiaridades presentan esos sonidos)
También la fonología apunta su estudio a este nivel pero desde el punto de vista funcional, más específicamente se centra en los llamados fonemas, en sus características y en sus combinaciones dentro del sistema.
b) Nivel morfológico. La disciplina que estudia este nivel es la Morfología y se ocupa de la estructura formal de las palabras, es decir, de sus componentes internos (desinencias flexivas, desinencias derivativas)
c) Nivel sintáctico. Está íntimamente relacionado con el nivel morfológico y la disciplina que se encarga de su estudio es la Sintaxis. Se ocupa de la combinatoria de las palabras en los grupos sintácticos en las oraciones. Así mismo le corresponde el estudio de las funciones que las palabras o grupos sintácticos desempeñan dentro de la estructura oracional.
d) Nivel semántico. Corresponde al aspecto del significado de los elementos de una lengua. La disciplina que estudia este nivel es la Semántica.
En resumidas cuentas hay que decir que la lengua es un sistema de signos, es decir, los elementos que la constituyen dependen unos de otros; se encuentran tan íntimamente vinculados entre sí que el valor de cada uno de ellos está en función de las relaciones que se establecen entre ese signo y los demás miembros del sistema.
La lengua es un sistema de signos de una comunidad lingüística y que como sistema presenta un conjunto de reglas que rigen el funcionamiento de sus componentes.
VARIEDADES SOCIALES DE LA LENGUA
Una misma persona no hace el mismo uso de la lengua en todas las situaciones en las que se halla. no nos expresamos igual si estamos con los amigos, comiendo con nuestros padres o hablando con una persona desconocida. Las personas de distinto nivel sociocultural tampoco usan la lengua de la misma forma.
Se pueden entender por niveles de uso a los matices especiales que un grupo social da a la lengua, según circunstancias tales como ubicación, influencia ambiental, ocupación, profesión, etc.
La adopción de uno u otro de estos niveles viene determinada por una serie de factores tales como: el medio o canal de expresión utilizado, pues no es lo mismo escribir un artículo deportivo que retransmitir el encuentro por la calle; el tema sobre el que versa la comunicación; así, es muy distinto para una conferencista, por ejemplo, exponer una tesis que relatar a un amigo la última película que hemos visto en la tele; y, finalmente, la situación en que se produce la comunicación y la relación que existe entre el emisor y el receptor; así por ejemplo, nos dirigimos de forma distinta a un policía y a un compañero de estudios.
Otra de las variedades sociales es la referida a la lengua culta, o cuidada en su elaboración. Pero por lengua culta no se debe entender un conjunto de formas afectadas, extravagantes o altisonantes, sino que en este nivel se advierte un ajuste permanente a las normas de corrección y también claridad y riqueza de vocabulario.
Por contraste, se puede llamar lengua vulgar aquella en que se observan numerosas desviaciones de las normas de corrección.
Se puede reconocer la existencia de una lengua coloquial, conversacional, propia de la expresión oral, que difiere bastante de la lengua escrita.
La expresión coloquial es la propia en la comunicación entre amigos o en la familia. Suele ser un habla descuidada porque el hablante lo que busca es la expresión inmediata de lo que quiere comunicar, sin preocuparse por el modo en que lo está comunicando.
Si hablamos de lengua escrita, incluiremos también a la lengua literaria dentro de ella. Pero con la aclaración de que la literatura utiliza la lengua en función expresiva y, por lo tanto, se vale de recursos retóricos con el fin de presentar personajes, describir ambientes, recrear situaciones, etc.
Cabe señalar también que la ciencia, profesión o arte necesita valerse de un vocabulario especifico para hacer conocer los objetos o conceptos que les son propios. En este sentido, reconocemos la existencia de la lenguas técnicas como la de la medicina, la gramática, la danza, el derecho, etc.
Por último hay que decir que hay ciertas jergas o argots, como por ejemplo la germanía es España (jerga de delincuentes durante los siglos XVI y XVII), el lunfardo en Argentina y la replana en Perú; que han surgido como lenguas marginales por necesidad de la profesión. En efecto, fueron originadas por los delincuentes como un sistema de claves con el fin de comunicarse entre ellos sin ser sorprendidos por las autoridades policiales y muchas de sus voces se han incorporado en el habla común de las ciudades.
EL HABLA
Otro de los conceptos que está muy vinculada al concepto de lengua es el de habla.
El habla es el acto singular por el cual un hablante cifra un mensaje concreto tomando el código los signos que necesita y los combina según las reglas del sistema lingüístico. Es decir, el habla es la realización concreta y particular que cada uno hace de la lengua abstracta.
La lengua es, también, un producto psíquico. La elaboración de los pensamientos es un proceso cerebral: cada cual piensa en la lengua que conoce. El habla, en cambio, es el resultado no sólo de una elaboración psíquica, sino también de un proceso fisiológico y físico. Para hablar, cada uno de nosotros pone en funcionamiento una serie de órganos que conforman el llamado aparato de fonación (las cuerdas vocales, la laringe, etc.) Además para que el habla se transmita es necesario un medio físico o canal (ondas sonoras) que propague el sonido.
La lengua como sistema se podría comparar a las reglas de cualquier deporte. El habla, en cambio, es equivalente a cualquier movimiento que se ejecute siguiendo dichas reglas, de allí que digamos que es asistemática.
La lengua, como sistema social que es, constituye un producto más o menos fijo, estable. EL habla, en cambio, no es algo fijo sino libre. Bien sabemos que cada persona combina libremente los elementos que el idioma le ofrece. En cada hablante la lengua se realiza de una manera particular.
Por otro lado, la lengua perdura prolongadamente en el tiempo (la lengua española, por ejemplo, lleva quince siglos de existencia); mientras que el habla es una acción y un producto momentáneos.